"Que mi hijo sea gay me ha hecho mejorar como persona"
* Tener un hijo o una hija homosexual no es una experiencia prevista por la enorme mayoría de los padres. Poder asumirlo y luchar, a la vez, por el reconocimiento de los derechos de quienes amamos es el fin de la Asociación Internacional de Familias por la Diversidad Sexual. Integrantes de este grupo provenientes de 14 país se encuentran reunidos en Montevideo hasta el domingo para celebrar su Tercera Convención.
Por la mañana se realizó un homenaje a las víctimas de la homofobia en la Plaza de la Diversidad Sexual. Mi hija me contó que era lesbiana en 1999. Al principio, me costó entenderla, pero pronto comprendí que tenía que apoyarla y luchar por sus derechos. Por eso me uní a la Asociación Internacional de Familias por la Diversidad Sexual, para luchar porque nuestros hijos tengan un mundo mejor", dijo a LA REPUBLICA Irma Anhalt, una mexicana hija de alemanes judíos que visita Montevideo hasta el domingo.
Irma forma parte del contingente que llegó para celebrar en nuestra capital la tercera convención de este grupo que trabaja por los derechos de los homosexuales, transexuales y bisexuales.
Ayer por la tarde, la asociación que tiene al reverendo Fernando Frontán como uno de sus fundadores participó de una sesión extraordinaria que la Junta Departamental celebró en su honor. Por la mañana, habían recibido un primer homenaje en la Plaza de la Diversidad Sexual.
Lucha permanente
La historia de Irma se repite con gran frecuencia, aunque muchos padres prefieran ocultarla. El objetivo de los integrantes de la asociación es, precisamente, divulgar al mundo que tienen familiares homosexuales y que se sienten orgullosos de ellos.
El movimiento está integrado por grupos de apoyos familiares que, bajo diversos nombres, se instalan alrededor del mundo. Sus objetivos se resumen, básicamente, en tres postulados: apoyar a los miembros de las familias que tienen algún integrante homosexual; educar a esa familia y a la sociedad toda a aceptar que la diversidad sexual es, simplemente, parte de la vida; y luchar por la igualdad en la sociedad, abordando acciones de defensoría.
"Yo creo que hemos tenido éxito desde nuestra creación en 1969. Sólo hay que pensar que en esa época apenas se podía hablar de estos temas, y hoy muchos países han extendido el matrimonio a parejas homosexuales. Sin embargo, el camino es aún muy largo", dijo la boliviana Nila Marrone, vicepresidenta de la asociación. Nila se integró al movimiento para apoyar a su ahijada. Desde entonces, no ha parado de luchar por las personas LGTB.
El miedo al rechazo
Irma Arnhalt explicó que en cada país los grupos que integran la asociación luchan por la aprobación de leyes diversas, dada la variedad de situaciones. En su país, el Distrito Federal y otros dos estados han aprobado la "sociedad de conveniencia" (unión civil), a la que pueden acogerse parejas tanto homosexuales como heterosexuales.
"Venimos a apoyar a Uruguay para que obtengan los derechos por los que están peleando. Creemos que ustedes van a lograr aquello que nosotros apenas empezamos a tener. Están un poco más atrás, pero queremos que pasen adelante", dijo Irma.
Sin embargo, las leyes no garantizan la comprensión. "México es machista y discriminador por naturaleza, admitió Irma. Desde el kinder, los niños discriminan a sus compañeros por cualquier razón. Eso viene de la educación que tienen en sus casas. Entonces, cuando una persona joven descubre que tiene una opción sexual diferente se muere del miedo de que vaya a ser echada de su casa. Hay un montón de cosas que no son mitos, que son realidades. Lo que nosotros tratamos de lograr es que las familias se unan. Queremos quitar la ignorancia. Entre más se documente más vamos a aceptar y entender de qué se trata".
Durante la sesión celebrada en la Junta Departamental, el tema de la niñez discriminada fue eje central de varios de los discursos que los integrantes de la asociación ofrecieron a los presentes, entre los que se encontraba la uruguaya Abigail Pereira. Los oradores solicitaron el fin del hostigamiento que los niños que se perciben como homosexuales sufren en los centros escolares. En promedio, estos chicos descubren definitivamente su orientación sexual entre los 12 y los 14 años.
Bajo la consigna del amor sin discriminaciones y luego de exhibir un documental en que el leitmotiv era el beso (entre parejas de cualquier orientación sexual) los miembros de la asociación insistieron en la necesidad de educar a la sociedad en comprender las diferencias y apoyar a sus familiares homosexuales. "El padre o la madre que encierra a su hijo o su hija en un closet merece ser castigado por la ley, ya que la mayoría de las veces los maltratos psicológicos son peores que los físicos. Pero para que esto se pueda llegar a hacer primero hay que educar", dijo el catalán Albert Arcarons, presidente de la asociación.
"Tiene el mismo derecho a amar y a ser feliz mi hijo gay que mis otros hijos heterosexuales, continuó Arcarons. Hay que vacunar a la sociedad contra la homofobia, y la única vacuna existente es la educación. Debería haber un gay o una lesbiana en cada familia, para que la sociedad sea distinta. A mí, personalmente, que uno de mis hijos sea gay me ha hecho cambiar como persona. Soy más respetuoso y comprensivo, y espero que muy pronto toda sociedad pueda ser igual". *
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